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Volando Voy, Volando Vengo

"(...) Soy Irreductible. Si no saben volar, pierden el tiempo (...)"

Ahora soy Luz ...

Occupation

...

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Luz en las Alas

Mi nueva Casa...

 
 
...Puedes escontrarme aquí.
 
 
 
 

Descanso Amarillo...

                                  "If I lived in China  
I´d have some chinese children (...)"

- Devendra Banhart -
 
 
 

china por ti.

 

De momento, sólo son vacaciones...

 

P.D. Feliz Verano

 

¿Ya Soy Mayor?

"(...) Como los años pasan a través de mi
y en todo momento yo buscando ser feliz
Pero los días del escondite inglés
quedan en mi memoria y no vuelven ya lo sé (...)"
Tequila - Versión P. Guerra y J. Álvarez
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Yo no soy mayor
He pactado con esta vida mía
He proyectado un deseo
que se materializa con cada soplido
Cada año cumplido me acerca a la magia,
me conecta con la alegría, la plenitud, la risa, la tierra...
Me estoy convirtiendo en una niña de ojos enormes
con enormes ganas de vivir disfrutando
Ahora juego a encontrar
Ahora (me) encuentro
Ya soy pequeña
Treinta
y
1
veces
   diminuta...
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

0 - 3

   

 
 
 
 
A la hora que el tiempo se agolpa frente a la televisión las calles, aunque llenas de calor, se encuentran prácticamente vacías. Mujeres en tropel abandonan el Corte Inglés; pasean sus bolsas por el paso de cebra mientras yo me detengo frente a un semáfono en rojo. Aire acondicionado. Atravieso la Castellana en breve compañía. A ambos lados dos caras de una moneda. Rostros deliciosos, relajados, saboreando el prematuro fin de semana. Angustia, frustración. El sonido de la radio atraviesa mis ventanillas subidas. Son aquellos que no llegan, taxistas que no llegarán, conformes sin remedio con el juego de visualizar el partido.
 
Solitaria autovía de carril derecho. La tranquilidad sólo se ve interrumpida con adelantamientos a toda velocidad, hombres con prisa que tratan de llegar a casa antes del fin del primer tiempo. Mientras, me empeño en disfrutar mi merienda-cena con su enorme sol naranja, con su cielo esculpido en algodón, con sus montañas de contornos perfectamente recortados. Inunda mi coche una infinita sensación de gratitud a la vida. Sonrío.
 
Llegando a  mi ensayo de ciudad-dormitorio el control rutinario se ha evaporado; las autoridades flexibilizan los límites, todo por la patria. Ni rastro de transeúntes. Por el rabillo del ojo intuyo bares repletos. El sonido del televisor atraviesa mis ventanillas subidas como antes hacía el sonido de la radio de los taxistas de la Castellana.

El garaje ordenado, ocupado, pocas plazas sin dueño. Apago el aire acondicionado. Cierre centralizado de puertas. Esta noche no hay estrategias sobre cómo repartirnos el ascensor, es todo para mi.
 
En casa, silencio. El verano se cuela por la ventana, licor de hierbas, postre embriagador. Delcalza. Semidesnuda. Descanso. O eso parecía. Las calles anteriormente deshabitadas irrumpen en mi salón, han marcado el primer gol...
 
 
 
 

Remontando el Vuelo...

"(...) Entiendo, nadie dijo que era fácil
remontar el vuelo
Se que muchos se quedaron
que no volverán
Se que otros se dieron
directamente contra el suelo
Pero si aguanto un poco más será para no caer jamás"

Deluxe - Y si aguanto un poco más

 

 

 

 
Lo bueno de las malas rachas
es que no duran para siempre...

 

   

Templando(me)...

 ... arrancándole el frío a esta primavera mojada, gris.
 
 

 
 
 
 
 

La mirada fija en el cincel

previa al tatuaje de soles y vida

Susurra  bajorrelieves
Aroma de almizcle

Humo transmutador

Savia nueva esculpida

Azafrán

Arena

Sueña con un cielo de diosas danzantes

de montes de Venus
de cuerpos ascendidos

Consagra su herramienta
al antiguo oficio de la plegaria

expiando la culpa de su lengua dulce

Arena

Azafrán  

Incienso consumido

La mirada fija en sus manos vacías

Deseo macerado

Latiendo

La luna asoma

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 
 Sabahi nur ya habibi...
 
 

Sálvese Quien Pueda...

 

"(...) Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera (...)" 
                                                                     
                                                                                                                            Vetusta Morla - Sálvese quien pueda

 

Hacer pedazos los mapas, proseguir con rumbo fijo, elegir, transmutar dicotomía en panes y peces, ser talismán, vomitar los consejos que regalo, descubrirme fraude, reconstruir ruinas, descifrarme, emborronarme, negar los espejos, alimentar el ego, subirme al par rojo, desgastar las aceras, vivir cuesta arriba, renovarme, perder el olfato, guardar una dosis de acritud bajo las uñas, temer la madurez, mojar el papel, ser piedra en el camino, jugar a que otra vez es invierno, echar a volar un sueño, aprender cada día, calentar corazones, guardar un as en la manga,  perfilarme los labios, coleccionar todas las respuestas, caminar en círculos, avanzar, guiar hacia la luz, improvisar, cantar en los atascos, desnudarme en la orilla, encontrar-te, gozar, deleznable, hermosa, saber que soy las dos, ser mensaje en la botella, bramarle a la rutina, recolectar imperfección, boicotear las líneas felices, abrasarme la punta de la lengua, conservar la sonrisa, bajar la escalera, bailar descalza, desear un abrazo, morder la cola del pescado, empachacharme de prisas, tener dolor de tripa de domingo, plantarme en el jardín, esperar a que la lluvia me empape, detenerme, enmudecer, salvarme, salir corriendo, gritar, hacer pedazos los mapas...

 
 
 
 
 

Aparecidos...

A Valeria, por encender la luz.
 
 
 

 


Fue ese incomprensible perdón
lo que les llevó a casa
Reconfortados se miraban las manos,
aún jóvenes.
Incrédulos
reconocían al resto
y masticaban la risa,
los abrazos,
examinándose en sus ojos
vivos de nuevo
Y pronunciaban su nombres
recuperados
Y todas esas madres
volvían a tener hijos

 

 

 

 

 

Stop...

"Sólo por hoy no me preocupo"
- Principio de Reiki -



Por esta vez no es dolor,

pena o agonía,

no es frustración,

no es locura.

Por esta vez no es miedo,

no son fantasmas o fobias,

no es desgarro

ni condena.

Por esta vez no escucho llanto,

quejido o sufrimiento,

no hay campos de batalla

ni escondites o trincheras.

Por esta vez me detengo

y el mundo se detiene conmigo de la mano;

por esta vez nos detenemos:

hay flores en el camino

 

 

Flores rojas, sí... 

Tierra...

"Vuelan sobre ella las aves de dos patas,
los flamencos y las águilas, los halcones y los pájaros.
Sobre ella se mueve raudo Matarisvan, el Viento,
levantando polvo y agitando los árboles.
Y al correr el viento, se inflama
el fuego siguiendo su carrera."
 Himno a la Tierra - Prthivisukta -
  Atharveda 12.1
 
 



  Regresarás entonces con el viento
 reavivando el frágil latido,
 aliento superviviente
aún fértil.
Manarás agua donde había llanto
 - agua limpia sobre charcos -

Esparcirás tus semillas en el aire
devolviendo la sonrisa a los que resistieron
Viajarás como alimento en el pico de un ave
convertida en gusano
Serás raíz
o pecho rebosante

Extenderás tu manto

dando a luz una nueva primavera

Sólo entonces

volveremos a llamarte Madre.

 

 

 

El Tiempo del No-Tiempo

 

 

 Las señales se disipan cuando el sol cierra la puerta.
Las esferas inválidas no son guías de existencia limitada.
No importa lo dolido anulada cada página del calendario, 
extinguidas las líneas del tiempo
Dejamos de contar con los dedos,
de enumerar lo que falta para obtener lo soñado.
Viajamos ligeros de equipaje,

exentos de temor,
de ira,
de condena.
No existen fronteras en lo lejano y profundo de nuestro destino. 
   Ahora  
Tiempo real 
PasadoPresenteFuturo
Infinito Simultáneo
Somos hombre y mujer,
mariposa y gusano.
En el tiempo del No-Tiempo vida y muerte transcurren siamesas
sin principio ni fin,
idéntico símbolo,
toda dirección y sentido.
Siendo
Intención
somos
Ahora.

 

 

 

Eireando(nos)...

"(...) Wow look at you now
Flowers in the window
It's such a lovely day
And I'm glad you feel the same (...)
-  Travis  -
 


 

  Recostar mi miedo de altos vuelos en tu abrazo
Arribar con besos batracios de tréboles y verde
Murmurarte caminando entre tópicos recién estrenados
Despedir el vértigo de la rutina 
- trueque de acantilado -
permitiendo que el pasado caduco de un salto al vacío
Permutar el desaliento por un "
como desees"
y no cansarnos de jugar a que el amor siempre vence 
Inaugurar equinoccio en vías al revés
Regalarnos te quieros monásticos
libando (de) nuestra historia
Entibiarnos a dosis de primavera con sabor a cerveza
mientras coleccionamos fotografías
sonrientes en la memoria...

 
 
  
 

El Mago de Oz

- Yo soy Oz (...) 
¿Quién eres y por qué me buscas? (...)
¿Qué deseas que haga yo?
L. Frank Baum - El Mago de Oz


 


Había recorrido a regañadientes, encajada en sus mágicos zapatos,  la superficie de cada  baldosa del interminable camino amarillo. Sus pies habían insistido en calzar sin éxito la estrecha horma colorada, mientras que su cuerpo entregado besaba intermitentemente el suelo, añadiendo con cada caída un nuevo cardenal a  la colección de su piel.  

Tan insufrible le resultaba trastabillar con el diminuto espacio que separaba  las brillantes losas, como el pusilánime soniquete de sus acompañantes. Tan insoportable le parecía la vehemencia con la que entonaban sus deseos aquella suerte de caminantes, como el palpitante tic-tac punzándole sus doloridas plantas y recordándole a cada paso que aquellos zapatos eran en realidad una trampa.   

De vez en cuando lograba ayunar del paisaje multicolor; se abstraía de la pegadiza banda sonora con sus números de baile incluídos y se regalaba un instante de ojos cerrados. Imaginaba entonces cómo sería la esmeralda que le traería su ansiada calma, qué milagrosa fórmula utilizaría el mago del que todos hablaban para devolverla a sus días grises. Paladeaba ese tiempo sordo como si fuera una pócima capaz de recargarla de fuerzas, repitiendo mentalmente una y otra vez cada palabra de la petición que le haría al poderoso: - "Deseo que me quites los zapatos" Pues no había en el mundo nada que más desease que volver a sentir la vida bajo sus pies.  



(Para  quienes me han enseñado
y  cada día me enseñan
 a elegir la piel con la que camino)


Mi Hermano y Yo


 

 
 


             

       
           "(...) Where is my love
                Safe and warm
                So close to me
                 In my arms
                      Finally (...)"
                                
Cat Power

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo un hermano, un hermano mayor;  cuatro años y medio nos separan. Nos separan, digo bien, pues no he advertido jamás tantas diferencias en un par de hermanos.  No es de extrañar que los test a los que nos sometían en el colegio  dieran como resultado a dos hijos únicos.  Éramos hijos únicos según la opinión de la psicóloga que descifraba aquellas pruebas; de ese modo tanto mi mundo de fantasía y creatividad como el universo introspecto de mi hermano, eran irremediablemente achacados a la supuesta ausencia del otro. Mi madre se negaba a pagar esas pruebas, claro está, amparada en la justificación de que ella tenía dos hijos dos, sin detenerse por un momento a pensar que en aquellos resultados había  algo de razón.

 

Mi hermano y yo no compartimos juegos, ni cajas de colores, ni campamentos, ni nada de nada.  En los pocos recreos que me parapeté en su fuerza siempre repitió la misma frase: "defiéndete tú sola", y eso fue lo que aprendí, qué otra opción tenía. Me abrí paso en mi corta vida sin contar con su colaboración y así, mientras mis amigas adolescentes enredaban sus lenguas con las de sus amigos  y descubrían experiencias que no tardarían demasiado en llegarme, a mí se me prohibía entablar algo más que una limpia conversación con ellos.

 

Llegaron sus tiempos de universidad, aún de uniforme escolar para mí. Llegó la ausencia de nuestro padre. No hubo abrazo. No hubo quéesloquehapasado, quéputada, ni estoytriste. Subrayamos la distancia con más silencio, reafirmándonos en nuestro papel de desconocidos compartiendo techo, cruzándonos por el pasillo y apartándonos uno del otro no fuera a ser que en uno de esos viajes a la cocina por un descuido acabáramos rozándonos.

 

Algunos años más tarde lloré en el aeropuerto cuando de imprevisto se despidió tatuándome  las mejillas. Esos dos besos (primeros y únicos) fueron limando  asperezas, coleccionando canciones, mañanas de Rastro, versos de Benedetti y desamor mudo. Después vendría una carta mágica que le empujó a Australia y le indicó su camino al sur, visitas a mi ex-casa por sorpresa, jamón ibérico y noches de casco antiguo. Juicios que se mitigaban y aliento hermano en ambas direcciones alimentando  la admiración, el apoyo incondicional, llenando nuestra unión invisible de emociones no expresadas, porque entre mi hermano y yo sigue sin suceder  nada semejante, pero ni remotamente parecido a un abrazo.

 

A-guardando(nos)...

  A la Sra. Consuelo,
mi Abuela.
 
 

 


Aquella oración de la niñez se repite en mi cabeza desde hace semanas. Despierto remedando la escala de las antiguas tablas de multiplicar. Me desperezo y entrego a los quehaceres matinales repasando una y otra vez cada palabra de la plegaria: "Ángel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes sola que si no me perdería".

Regreso a la niña acostada, ocupando la mitad de la cama que cada verano me dejaba prestada. Entonces reaparecen mi abuela y el obligatorio ritual de antes de dormir; su estricta costumbre de rezarle a los ángeles y el eterno agradecimiento por permitirme descansar a buen recaudo.  

Para ser franca nunca confié en el efecto de mi rezo sobre aquellas criaturas celestiales. Debió ser  porque en ninguna de las interminables noches de verano en las que compartí cama con mi abuela logré entregarme plácidamente al medio colchón de lana que me correspondía.  Mi abuela me daba miedo. Me asustaba el gesto serio de mi joven pero desvencijada abuela. Me aterraba su perfecta manicura y sus tijeras de la costura, su  maltrecho desde tiempos inmemorables corazón y sus pies calientes;  pero por encima de todo me angustiaba su afilada voz.

Tenía cincuenta y ocho años cuando enviudó. El reloj se detuvo en su casa y el tictac fue canjeado por un silencio sepulcral, interrumpido tan sólo por las noches de Televisión Española. Aquel verano dejé de llamarla Señora Consuelo y pasó a ser una de tantas abuelas más; fue el último que padecí en su casa.

Desde  hace semanas mi Ángel de la Guarda y su cantinela me devuelven nítido el recuerdo emborronado de mi abuela. Le dan vida a la poca que le queda y disipan los temores de mi memoria cambiándolos por su rubio platino y sus filetes rusos, por sus coplas y su boca roja. Ahora que con su voz roma intercambia  tequieros, le rezo a nuestros ángeles de antaño por sus noches valientes para que antes de cruzar el Ebro y la tierra destemple sus pies calientes, sea ella quien pueda descansar a buen recaudo. 

 

 

Cercanías...

 

 

 

 

 "(...) I got my whole heart
Laid out right in front of me
And I finally can see
The way it's always been
The need for peace
Starts from within (...)"

                  
Devendra Banhart - Seahorse 

                 

 

 

 

Siempre se había repetido que las oportunidades viajaban en vagones de tren, transitando vías de infinitos kilómetros rumbo a la felicidad soñada. Fantaseaba con esa hilera de ilusiones engarzadas dispuestas a detenerse en la estación de sus días e invitarla a ser su compañera de viaje.  

Pocas veces se quedaba en el andén; blandía entonces un pañuelo de cobardía a la vez que se lamentaba por no coger a tiempo ese soñado viaje a Cuba o por dejar pasar de largo vivir junto al mar. Otras veces se subía en marcha con la puerta a punto de cerrarse, incluso en alguna ocasión parte de su abrigo había quedado entallado a la intemperie con el consiguiente deterioro del tejido.

Últimamente viajaba con exceso de equipaje, de ese pesado que se arrastra por dentro: recuerdos somnolientos, trayectos equivocados, tiempo malgastado. Miraba por la ventanilla dejándose conducir por la que creía su última oportunidad, recorriendo ciudades y pieles, soles y orillas, convencida de que ese tren era lo único que le quedaba para llegar. Poco importaba hacia dónde se dirigía;  deseaba llegar, vencer en su carrera ferroviaria antes que el silbato le pusiera sintonía al final del trayecto.

Aquella mañana se sentía distinta. Definitivamente estaba cansada de ese vagón, del viaje que no terminaba nunca. Quería rendirse, quería pararse, quería observar el paisaje inmóvil. Nuevos Ministerios -escuchó-. ¿Y si fuera una señal? Nuevos, nuevos, nuevo... Ministerios... Deseos nuevos... El tren se había detenido. Abrir. Hundió su corazón en el botón verde y el mundo se desplegó ante ella. Abandonó el vagón. Frente a la puerta, en el andén, descubrió a su tímido destino vestido de traje mirándola fijamente. - Hola, soy L., no sabes cuánto me alegra que hayas venido a buscarme. Y los dos sonrieron.

 

 

 

Habitando el Desierto...

"Húmedos de un mar inexplicable
le quedarán los ojos"
Dulce Chacón 

 

 

Perseguía el caminar del sol por la anatomía del mar de arena
Zahorí de sus dunas
Buscaba nómada en el cuerpo de fértil reposo,
habitado caliente,
vivo
Tierra adentro persiguió el aroma 
hasta conquistar su oasis 
Brotaba el pozo de su ombligo
Comulgó el cauce de su boca
Y su sexo se hizo jaima,
parapeto, 
encuentro
Descansó al abrigo de su piel constelada rendido,
entregado

Amaneció con los bolsillos vestidos de arena,
con los ojos húmedos,
   henchidos de desierto...



 

Enero (me) Cuesta...

"(...) And if I wake from Dreams
Shall we find the Emptiness
And break the Silence
That will stop our Hearts? (...)"
Fall Apart - Death in June

           

 

 

 

Enero
Montón de tarados
Porcentaje que me rebaja la lengua
a saldo enmudecido,
barato silencio,
frío

 


 

 

 

 

Siamesas...

A Mónica, mi Alma Siamesa
 
 
 
 

 

 

"Dicen que las princesas

no tienen equilibrio,

son tan sensibles que notan

la rotación de la tierra.

Dicen que son tan sensibles

que enferman si están lejos

de su reino, que hasta

pueden morir de tristeza."

                      - Princesas -

 

                                   

 

 

 

Habían conquistado sus fronteras caminando de la mano del espejo que la una suponía para la otra, intercambiando el rol de luna y reflejo según precisaban.  Formaban parte de un maravilloso Reino-Engranaje compuesto únicamente por dos piezas que se mantenían unidas a través de un mismo corazón.

 

En sus dominios, cualquier batalla que aconteciese se solventaba gracias a un juego de perfecto equilibrio. Así, si una era alumna, la otra era maestra; si una era sed, la otra era agua; si una era hija, la otra era madre; si una era Sancho, la otra Quijote.

 

Llevaban meses rumiando la certeza de su exilio. Bien sabían que su supervivencia dependía de aprender a respirar separadas, lejos del persistente asedio de un ejército de molinos camuflados como fieros gigantes. Temían que con la forzosa independencia pudieran perder el rumbo y vagar como princesas apátridas, desconocedoras del camino a seguir al ser expulsadas de su feudo, de su siamesa.

 

Fue al tercer día de aquella dolorosa cirugía cuando comprendieron que nunca podrían separarlas por completo. Llevaban consigo una llave maestra: la mitad de un corazón compositor de la melodía que iba a preservar su reino con vida,  por siempre jamás

 

Y Nada Más...

"Horizontal, sí, te quiero. (...)"

Pedro Salinas
 
 
 

 

  Te quiero al calor de un mágico tablero

de sábanas y piel,

de rítmica respiración,

de roces, 

juegos,

de ojos cerrados

y brazos abiertos,

de olores, 

susurros,

de gozo,

de cumbres,

de corazón sereno,

de siesta apacible,

de ronroneo horizontal

resguardada en tu cuerpo

y nada más...

 

 

 

 

 

   

 

 

 

 

Viajando en el Tiempo...

"(...) Si al mirar descubres que no consigues ver nada
no hay canciones que recuerden que todo va bien
dibuja un corazón en mi ventana
yo cogeré tu mano para entrar en él (...)"
Zahara - Lucía
 
 

 

Tras atravesar el túnel,

me sorprendí viviendo (en) el Presente...

 

 

 
 
 

Sobre el Trapecio...

"Será que no quiero ver este gigante caer
ni convertirse en algo tan pequeño (...)"
Deluxe - Gigante
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Si él fuera red
desataría el nudo de cada fonema
Balancearía sin pies
ni manos
ni indecisión
ni vértigo
las palabras que guardo amarradas
Daría un doble salto mortal
y las llevaría volando
hasta su almohada
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Porque al igual que Jesús
yo tampoco se "Cómo decirle te quiero"...
 

Lux, Lucis...

 "Ella abrió los ojos y la habitación se llenó de Luz. Él, que llevaba un rato dando
vueltas a ciegas, encontró el camino de vuelta al lecho."

 

 

 

L. se había autoproclamado faro caminante. Se dedicaba a iluminar sin excesivo criterio cada elemento del pasaje por el que transitaba. Deseaba ser capaz de encontrar lo bello de cada individuo; luchaba por hallar un poso auténtico, esa verdad que estaba segura irradiaba en cada corazón.

 

A menudo y erróneamente había disfrazado de luz a cuerpos vacíos de ojos sellados, seres opacos de larga lengua, que con habilidad engatusaban su ansiedad lumínica y tomaban prestados sus fotones, hasta que caía en la cuenta y desalentada apagaba el generoso interruptor.

 

Otras veces el deseo de toparse con todo un escaparate luminotécnico le había hecho desperdiciar las baterías en ilusas celebraciones y terminar castigada  vagando incandescente con la cabeza gacha.

 

Como una tímida luciérnaga deambulaba por la galería. Abatida, agotada, aburrida, intuía el paisaje con el rabillo del ojo a la vez que se obligaba  -sabiéndose infiel a sí misma-  a seguir caminando sin detenerse. 

 

Supo a ciencia cierta que por ese camino no llegaría a ninguna parte en el instante que se atrevió a dar por finalizado el viaje a oscuras. Ella abrió los ojos y la habitación se llenó de Luz. Fue entonces cuando le descubrió ocioso, buscándola sin esperarla. L. observaba con la plenitud de quien se conoce ganador cómo por momentos él se convertía en reflector de toda esa luz que ella deseaba regalar. Ellos, que llevaban un rato dando vueltas a ciegas, acababan de encontrar juntos el camino de vuelta al lecho...

                                                                                           

 

Cincuenta y nueve.

A Elena, mujer Infinita... 

                                                                        

                                                  "Eres el Universo...

                          
                           ... por eso nunca llego"  
 
 
 
 
Y mientras tú te empeñabas en detenerte en un agujero negro
yo me obcecaba en desplegar mi astrolabio
explorarte a punta de telescopio
descubrir tu universo de espiral invertida
la galaxia de tus adentros
tus constelaciones
cada estrella
planeta
satélite
y su mitad
y su mitad
y
su
mi
   tad...
 
 
 
 
 

Tú la llevas...

 

 

  - ¿Quién es? -dije
  - La mujer dragón -contestó ella-. Ha venido a atraparte.
Le cogí las manos, tratando de no temblar cuando noté la  
suavidad de su piel.
  - Creo que ya me ha atrapado -dije.
Hubo una breve pausa y luego Kitty apretó más sus brazos
alrededor de mi cintura.
 - Te gusto un poquito, ¿verdad?
 - Más que un poquito. Y tú lo sabes. Mucho más que un poquito.
                                       Paul Auster - El Palacio de la Luna

 

 

 
 

 

 

 

 

Yo la llevaba. La llevaba conmigo desde hacía semanas. La custodiaba en el interior de mi puño; a veces lo abría dejándola tomar aire fresco, pero inmediatamente volvía a cerrarlo por miedo a que se evaporase. Otros ratos la trataba con mimo, cerrando los ojos y lanzando besos desde arriba, llevándoselos a la boca con delicados soplidos.

 

Intentaba prolongar el juego, disfrutar de mi ronda como solvente buscadora de secretos siendo más rápida que el canto del último por ser descubierto, aquel que corriendo agitadamente, con voz entrecortada y sin aliento, gritaría a todo pulmón eso de: "por mí y por todos mis compañeros y por mí el primero", obligándome a empezar de nuevo con la consabida sensación de haber perdido la partida.

 

El tiempo del relevo se acercaba. Iba desenmascarando las incógnitas, llevando a cabo la estrategia que habría de conducirme a la cesión del testigo antes de que cayese al suelo o caducase en el interior de mi puño de puro aburrimiento,  buscando ese algo realmente efectivo que lograra que aun no llevándola, el juego resultara igual de enriquecedor.