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Volando Voy, Volando Vengo"(...) Soy Irreductible. Si no saben volar, pierden el tiempo (...)"
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¿Ya Soy Mayor?"(...) Como los años pasan a través de mi
y en todo momento yo buscando ser feliz Pero los días del escondite inglés quedan en mi memoria y no vuelven ya lo sé (...)" Tequila - Versión P. Guerra y J. Álvarez
![]() Yo no soy mayor
He pactado con esta vida mía
He proyectado un deseo
que se materializa con cada soplido
Cada año cumplido me acerca a la magia,
me conecta con la alegría, la plenitud, la risa, la tierra...
Me estoy convirtiendo en una niña de ojos enormes
con enormes ganas de vivir disfrutando Ahora juego a encontrar
Ahora (me) encuentro
Ya soy pequeña
Treinta
y
1
veces
diminuta...
0 - 3
A la hora que el tiempo se agolpa frente a la televisión las calles, aunque llenas de calor, se encuentran prácticamente vacías. Mujeres en tropel abandonan el Corte Inglés; pasean sus bolsas por el paso de cebra mientras yo me detengo frente a un semáfono en rojo. Aire acondicionado. Atravieso la Castellana en breve compañía. A ambos lados dos caras de una moneda. Rostros deliciosos, relajados, saboreando el prematuro fin de semana. Angustia, frustración. El sonido de la radio atraviesa mis ventanillas subidas. Son aquellos que no llegan, taxistas que no llegarán, conformes sin remedio con el juego de visualizar el partido.
Solitaria autovía de carril derecho. La tranquilidad sólo se ve interrumpida con adelantamientos a toda velocidad, hombres con prisa que tratan de llegar a casa antes del fin del primer tiempo. Mientras, me empeño en disfrutar mi merienda-cena con su enorme sol naranja, con su cielo esculpido en algodón, con sus montañas de contornos perfectamente recortados. Inunda mi coche una infinita sensación de gratitud a la vida. Sonrío.
Llegando a mi ensayo de ciudad-dormitorio el control rutinario se ha evaporado; las autoridades flexibilizan los límites, todo por la patria. Ni rastro de transeúntes. Por el rabillo del ojo intuyo bares repletos. El sonido del televisor atraviesa mis ventanillas subidas como antes hacía el sonido de la radio de los taxistas de la Castellana.
El garaje ordenado, ocupado, pocas plazas sin dueño. Apago el aire acondicionado. Cierre centralizado de puertas. Esta noche no hay estrategias sobre cómo repartirnos el ascensor, es todo para mi. En casa, silencio. El verano se cuela por la ventana, licor de hierbas, postre embriagador. Delcalza. Semidesnuda. Descanso. O eso parecía. Las calles anteriormente deshabitadas irrumpen en mi salón, han marcado el primer gol...
Remontando el Vuelo..."(...) Entiendo, nadie dijo que era fácil
Templando(me)... ... arrancándole el frío a esta primavera mojada, gris.
La mirada fija en el cincel previa al tatuaje de soles y vida Susurra bajorrelieves Humo transmutador Savia nueva esculpida Azafrán Arena Sueña con un cielo de diosas danzantes de montes de Venus Consagra su herramienta expiando la culpa de su lengua dulce Arena Azafrán Incienso consumido La mirada fija en sus manos vacías Deseo macerado Latiendo La luna asoma
Sabahi nur ya habibi...
Sálvese Quien Pueda...
"(...) Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera (...)"
Hacer pedazos los mapas, proseguir con rumbo fijo, elegir, transmutar dicotomía en panes y peces, ser talismán, vomitar los consejos que regalo, descubrirme fraude, reconstruir ruinas, descifrarme, emborronarme, negar los espejos, alimentar el ego, subirme al par rojo, desgastar las aceras, vivir cuesta arriba, renovarme, perder el olfato, guardar una dosis de acritud bajo las uñas, temer la madurez, mojar el papel, ser piedra en el camino, jugar a que otra vez es invierno, echar a volar un sueño, aprender cada día, calentar corazones, guardar un as en la manga, perfilarme los labios, coleccionar todas las respuestas, caminar en círculos, avanzar, guiar hacia la luz, improvisar, cantar en los atascos, desnudarme en la orilla, encontrar-te, gozar, deleznable, hermosa, saber que soy las dos, ser mensaje en la botella, bramarle a la rutina, recolectar imperfección, boicotear las líneas felices, abrasarme la punta de la lengua, conservar la sonrisa, bajar la escalera, bailar descalza, desear un abrazo, morder la cola del pescado, empachacharme de prisas, tener dolor de tripa de domingo, plantarme en el jardín, esperar a que la lluvia me empape, detenerme, enmudecer, salvarme, salir corriendo, gritar, hacer pedazos los mapas... Aparecidos...A Valeria, por encender la luz.
Stop..."Sólo por hoy no me preocupo" pena o agonía,
no es frustración,
no es locura.
Por esta vez no es miedo,
no son fantasmas o fobias,
no es desgarro
ni condena.
Por esta vez no escucho llanto,
quejido o sufrimiento,
no hay campos de batalla
ni escondites o trincheras.
Por esta vez me detengo
y el mundo se detiene conmigo de la mano;
por esta vez nos detenemos:
hay flores en el camino
Flores rojas, sí... Tierra..."Vuelan sobre ella las aves de dos patas,
los flamencos y las águilas, los halcones y los pájaros.
Sobre ella se mueve raudo Matarisvan, el Viento,
levantando polvo y agitando los árboles.
Y al correr el viento, se inflama
el fuego siguiendo su carrera."
Himno a la Tierra - Prthivisukta -
Atharveda 12.1 Extenderás tu manto
dando a luz una nueva primavera
Sólo entonces
volveremos a llamarte Madre.
El Tiempo del No-Tiempo
exentos de temor,
de ira, de condena. No existen fronteras en lo lejano y profundo de nuestro destino. Ahora Tiempo real PasadoPresenteFuturo Infinito Simultáneo
Somos hombre y mujer, mariposa y gusano. En el tiempo del No-Tiempo vida y muerte transcurren siamesas sin principio ni fin, idéntico símbolo, toda dirección y sentido. Siendo Intención somos Ahora.
Eireando(nos)..."(...) Wow look at you now
Flowers in the window It's such a lovely day And I'm glad you feel the same (...) - Travis -
Recostar mi miedo de altos vuelos en tu abrazo El Mago de Oz- Yo soy Oz (...)
Tan insufrible le resultaba trastabillar con el diminuto espacio que separaba las brillantes losas, como el pusilánime soniquete de sus acompañantes. Tan insoportable le parecía la vehemencia con la que entonaban sus deseos aquella suerte de caminantes, como el palpitante tic-tac punzándole sus doloridas plantas y recordándole a cada paso que aquellos zapatos eran en realidad una trampa.
De vez en cuando lograba ayunar del paisaje multicolor; se abstraía de la pegadiza banda sonora con sus números de baile incluídos y se regalaba un instante de ojos cerrados. Imaginaba entonces cómo sería la esmeralda que le traería su ansiada calma, qué milagrosa fórmula utilizaría el mago del que todos hablaban para devolverla a sus días grises. Paladeaba ese tiempo sordo como si fuera una pócima capaz de recargarla de fuerzas, repitiendo mentalmente una y otra vez cada palabra de la petición que le haría al poderoso: - "Deseo que me quites los zapatos" – Pues no había en el mundo nada que más desease que volver a sentir la vida bajo sus pies.
Mi Hermano y Yo
Tengo un hermano, un hermano mayor; cuatro años y medio nos separan. Nos separan, digo bien, pues no he advertido jamás tantas diferencias en un par de hermanos. No es de extrañar que los test a los que nos sometían en el colegio dieran como resultado a dos hijos únicos. Éramos hijos únicos según la opinión de la psicóloga que descifraba aquellas pruebas; de ese modo tanto mi mundo de fantasía y creatividad como el universo introspecto de mi hermano, eran irremediablemente achacados a la supuesta ausencia del otro. Mi madre se negaba a pagar esas pruebas, claro está, amparada en la justificación de que ella tenía dos hijos dos, sin detenerse por un momento a pensar que en aquellos resultados había algo de razón.
Mi hermano y yo no compartimos juegos, ni cajas de colores, ni campamentos, ni nada de nada. En los pocos recreos que me parapeté en su fuerza siempre repitió la misma frase: "defiéndete tú sola", y eso fue lo que aprendí, qué otra opción tenía. Me abrí paso en mi corta vida sin contar con su colaboración y así, mientras mis amigas adolescentes enredaban sus lenguas con las de sus amigos y descubrían experiencias que no tardarían demasiado en llegarme, a mí se me prohibía entablar algo más que una limpia conversación con ellos.
Llegaron sus tiempos de universidad, aún de uniforme escolar para mí. Llegó la ausencia de nuestro padre. No hubo abrazo. No hubo quéesloquehapasado, quéputada, ni estoytriste. Subrayamos la distancia con más silencio, reafirmándonos en nuestro papel de desconocidos compartiendo techo, cruzándonos por el pasillo y apartándonos uno del otro no fuera a ser que en uno de esos viajes a la cocina por un descuido acabáramos rozándonos.
Algunos años más tarde lloré en el aeropuerto cuando de imprevisto se despidió tatuándome las mejillas. Esos dos besos (primeros y únicos) fueron limando asperezas, coleccionando canciones, mañanas de Rastro, versos de Benedetti y desamor mudo. Después vendría una carta mágica que le empujó a Australia y le indicó su camino al sur, visitas a mi ex-casa por sorpresa, jamón ibérico y noches de casco antiguo. Juicios que se mitigaban y aliento hermano en ambas direcciones alimentando la admiración, el apoyo incondicional, llenando nuestra unión invisible de emociones no expresadas, porque entre mi hermano y yo sigue sin suceder nada semejante, pero ni remotamente parecido a un abrazo.
A-guardando(nos)... A la Sra. Consuelo,
Regreso a la niña acostada, ocupando la mitad de la cama que cada verano me dejaba prestada. Entonces reaparecen mi abuela y el obligatorio ritual de antes de dormir; su estricta costumbre de rezarle a los ángeles y el eterno agradecimiento por permitirme descansar a buen recaudo. Para ser franca nunca confié en el efecto de mi rezo sobre aquellas criaturas celestiales. Debió ser porque en ninguna de las interminables noches de verano en las que compartí cama con mi abuela logré entregarme plácidamente al medio colchón de lana que me correspondía. Mi abuela me daba miedo. Me asustaba el gesto serio de mi joven pero desvencijada abuela. Me aterraba su perfecta manicura y sus tijeras de la costura, su maltrecho desde tiempos inmemorables corazón y sus pies calientes; pero por encima de todo me angustiaba su afilada voz. Tenía cincuenta y ocho años cuando enviudó. El reloj se detuvo en su casa y el tictac fue canjeado por un silencio sepulcral, interrumpido tan sólo por las noches de Televisión Española. Aquel verano dejé de llamarla Señora Consuelo y pasó a ser una de tantas abuelas más; fue el último que padecí en su casa. Desde hace semanas mi Ángel de la Guarda y su cantinela me devuelven nítido el recuerdo emborronado de mi abuela. Le dan vida a la poca que le queda y disipan los temores de mi memoria cambiándolos por su rubio platino y sus filetes rusos, por sus coplas y su boca roja. Ahora que con su voz roma intercambia tequieros, le rezo a nuestros ángeles de antaño por sus noches valientes para que antes de cruzar el Ebro y la tierra destemple sus pies calientes, sea ella quien pueda descansar a buen recaudo.
Cercanías...
"(...) I got my whole heart
Siempre se había repetido que las oportunidades viajaban en vagones de tren, transitando vías de infinitos kilómetros rumbo a la felicidad soñada. Fantaseaba con esa hilera de ilusiones engarzadas dispuestas a detenerse en la estación de sus días e invitarla a ser su compañera de viaje.
Pocas veces se quedaba en el andén; blandía entonces un pañuelo de cobardía a la vez que se lamentaba por no coger a tiempo ese soñado viaje a Cuba o por dejar pasar de largo vivir junto al mar. Otras veces se subía en marcha con la puerta a punto de cerrarse, incluso en alguna ocasión parte de su abrigo había quedado entallado a la intemperie con el consiguiente deterioro del tejido. Últimamente viajaba con exceso de equipaje, de ese pesado que se arrastra por dentro: recuerdos somnolientos, trayectos equivocados, tiempo malgastado. Miraba por la ventanilla dejándose conducir por la que creía su última oportunidad, recorriendo ciudades y pieles, soles y orillas, convencida de que ese tren era lo único que le quedaba para llegar. Poco importaba hacia dónde se dirigía; deseaba llegar, vencer en su carrera ferroviaria antes que el silbato le pusiera sintonía al final del trayecto.
Aquella mañana se sentía distinta. Definitivamente estaba cansada de ese vagón, del viaje que no terminaba nunca. Quería rendirse, quería pararse, quería observar el paisaje inmóvil. Nuevos Ministerios -escuchó-. ¿Y si fuera una señal? Nuevos, nuevos, nuevo... Ministerios... Deseos nuevos... El tren se había detenido. Abrir. Hundió su corazón en el botón verde y el mundo se desplegó ante ella. Abandonó el vagón. Frente a la puerta, en el andén, descubrió a su tímido destino vestido de traje mirándola fijamente. - Hola, soy L., no sabes cuánto me alegra que hayas venido a buscarme. Y los dos sonrieron.
Habitando el Desierto..."Húmedos de un mar inexplicable
Perseguía el caminar del sol por la anatomía del mar de arena Enero (me) Cuesta..."(...) And if I wake from Dreams
Enero
Siamesas...A Mónica, mi Alma Siamesa
Habían conquistado sus fronteras caminando de la mano del espejo que la una suponía para la otra, intercambiando el rol de luna y reflejo según precisaban. Formaban parte de un maravilloso Reino-Engranaje compuesto únicamente por dos piezas que se mantenían unidas a través de un mismo corazón.
En sus dominios, cualquier batalla que aconteciese se solventaba gracias a un juego de perfecto equilibrio. Así, si una era alumna, la otra era maestra; si una era sed, la otra era agua; si una era hija, la otra era madre; si una era Sancho, la otra Quijote.
Llevaban meses rumiando la certeza de su exilio. Bien sabían que su supervivencia dependía de aprender a respirar separadas, lejos del persistente asedio de un ejército de molinos camuflados como fieros gigantes. Temían que con la forzosa independencia pudieran perder el rumbo y vagar como princesas apátridas, desconocedoras del camino a seguir al ser expulsadas de su feudo, de su siamesa.
Fue al tercer día de aquella dolorosa cirugía cuando comprendieron que nunca podrían separarlas por completo. Llevaban consigo una llave maestra: la mitad de un corazón compositor de la melodía que iba a preservar su reino con vida, por siempre jamás…
Y Nada Más..."Horizontal, sí, te quiero. (...)" Pedro Salinas
Te quiero al calor de un mágico tablero
de sábanas y piel, de rítmica respiración, de roces, juegos, de ojos cerrados y brazos abiertos, de olores, susurros, de gozo, de cumbres, de corazón sereno, de siesta apacible, de ronroneo horizontal resguardada en tu cuerpo y nada más...
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